
La restauración integral de la Fuente Blanca, situada junto al arroyo de la Fuente Sosa o Fuente Seca de Juzbado, supone la recuperación de un elemento esencial de nuestro patrimonio local y un paso más en el compromiso con la conservación del patrimonio material del municipio. Las fuentes tradicionales forman parte del paisaje histórico de Juzbado y constituyen testimonios directos de la relación de nuestra comunidad y el entorno natural, así como de las formas de vida, trabajo y organización social del mundo rural.
Estas infraestructuras no solo abastecieron de agua a generaciones de vecinos y vecinas, sino que también fueron espacios de encuentro, de convivencia y de transmisión de saberes, desempeñando un papel central en la vida cotidiana de Juzbado. Su deterioro progresivo supone una pérdida no solo material, sino también simbólica, ya que con ellas desaparecen fragmentos de nuestra memoria colectiva. Por ello, la restauración y el mantenimiento del patrimonio histórico no deben entenderse únicamente como una intervención puntual, sino como una inversión en identidad, cohesión social y futuro.
La conservación de elementos como la Fuente Blanca -quedan fuentes y caños pendientes de abordar como la de Valdeleje o La Cagalona- permite mantener viva la memoria histórica de Juzbado, proteger nuestros paisajes culturales y poner en valor un legado que define el carácter de nuestros territorios. Asimismo, estas actuaciones contribuyen a sensibilizar sobre la importancia de cuidar el patrimonio común y a transmitir a las generaciones futuras el valor social, histórico y etnográfico de este tipo de construcciones tradicionales.
Resumen del proceso de restauración
La primera fase de los trabajos ha consistido en un desbroce inicial del entorno más próximo y en una nueva evaluación detallada del estado de conservación, con el fin de definir con precisión las actuaciones necesarias. Se ha procedido a despejar la tierra acumulada en los pies de las paredes exteriores y en la parte frontal, a la limpieza del interior de la fuente —que en el mes de noviembre se encontraba completamente seca— y al descubrimiento de los sillares de toda la fábrica exterior.
En una segunda fase, los trabajos se han centrado en la consolidación y recepción de toda la fábrica exterior, así como en la restauración de la cubierta frontal, dañada hace unos años por la caída de un árbol cercano. Se han sustituido materiales cerámicos por sillares de piedra arenisca de Villamayor, más acordes con la construcción original. El muro meridional ha sido reconstruido y reforzado mediante una solera cóncava que facilita la correcta evacuación de la escorrentía y filtración superior. Además, se ha colocado una solera de piedra local con acanaladura y se ha habilitado un espacio estancial con una mesa y dos bancos frente a la entrada, favoreciendo así su uso y disfrute por parte de vecinos y visitantes.
Finalmente, está prevista la instalación de una señalización interpretativa, que permitirá contextualizar históricamente la fuente y dar a conocer el valor patrimonial del conjunto, contribuyendo a su difusión y a su adecuada conservación en el futuro. Ello ha sido posible gracias al apoyo de la Diputación de Salamanca.


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